‘La última cena’ de Ricardo Cavolo, en IKONO

‘La última cena’ de Ricardo Cavolo es nuestro nueva sala en IKONO Madrid. El mural ha sido creado por el artista contemporáneo salmantino en el que ha tomado como referencia la obra homónima de Leonardo Da Vinci para sentar en el banquete a algunos de los rostros más reconocidos de la historia del arte español. El nuevo espacio se compone de tres paredes y techo, por lo que los visitantes se sentirán como participantes de la propia escena, acompañados por los comensales.

La obra es una adaptación arriesgada y desafiante del mural homónimo de Leonardo que reúne, en esta ocasión, a muchas caras conocidas; de Velázquez a Rosalía, pasando por Lola Flores o Federico García Lorca. Una reunión de algunas de las personas que, desde hace siglos, se han encargado de patrocinar el nombre de nuestro país como una potencia artística mundial. La elección de los 13 comensales se ha decidido entre Cavolo y el equipo de IKONO con la intención de conseguir un banquete lo más plural e ikónico posible.

‘La última cena’ de Cavolo se caracteriza por un estilo naif; estilo predominante en las creaciones del artista dominado por colores brillantes e intensos, así como un dominio del retrato frente al paisaje. En ella se implanta la mirada contemporánea, gracias al estilo y la incorporación de personajes destacados de la cultura española. Con esta nueva sala, pretendemos convertir el el espacio en un ‘must’ para quienes quieran hacer una visita original y diferente en Madrid.

Rosalía, presente en la obra

Ricardo Cavolo es uno de los artistas españoles más internacionales del momento. Su obra ha sido expuesta en galerías de Madrid, Londres y Nueva York, entre otras. Además, se caracteriza por haber realizado multitud de campañas publicitarias para destacadas marcas como Apple, Nike o Gucci. En suma, sus famosas y cautivadoras ilustraciones lo hicieron ganador de la portada de Yorokobu en 2012.

Desde pequeño, Ricardo quería trasmitir sus propias historias; viendo que la escritura no era lo suyo, comenzó con la pintura. Su padre, que era pintor, le trasladó el placer del proceso artesanal y el interés artístico ofreciéndole las distintas herramientas con las que él contaba: técnicas tradicionales como lápices de colores, acuarelas, tintas líquidas con pincel, pluma e incluso la técnica de la pirografía. Actualmente continua con técnicas manuales, solo emplea el medio digital para trasladar su trabajo al mundo en línea.

Su obra está cargada de simbolismo que se van repitiendo en distintas ilustraciones. La mayor parte de la obra son retratos; está siempre centrado en personajes concretos, no paisajes. Algo recurrente son los tatuajes, donde cuenta la vida de los personajes a modo de biografía. El uso del color es también algo particular en su obra, ya que utiliza colores muy fuertes, muy contrastados, y mucho amarillo y rojo. Otra característica son la nariz y los pómulos rojos, para darle más carisma a los personajes. Esta obra recoge prácticamente todos los recursos estilísticos que, a lo largo de los años, han hecho de sus retratos unas imágenes inconfundibles.